Casi a la medianoche del 16 de Agosto de 2017, tan solo unas horas antes de dejar mi país y emprender el viaje que me conduciría a la aventura de mis sueños, mientras me despedía de alguien de mi familia que ha sido como una especie de hermano mayor para mí, después del ya esperado interrogatorio compuesto por las preguntas de rigor, como: ¿a qué vas?, ¿a dónde?, ¿qué vas a hacer?, ¿cómo vas a hacer?, ¿qué dijeron tus papás?, ¿vos sola?, ¿cuándo regresas?, etc., etc., etc.,…, recuerdo sus palabras: “me preocupara, pero vos nunca has sido de las personas que dan un paso a ciegas, siempre has sabido planear bien todo lo que vas a hacer, sé que Dios te cuida y por eso confío en que todo te saldrá bien”.     Esas palabras han quedado grabadas en mi memoria, no solo porque de alguna manera me mostraron lo que esa persona a quien aprecio mucho, piensa sobre mí, sino también porque sus palabras fueron para mí como un voto de confianza.

 

¡Y no se equivocaba! Llevaba ya alrededor de un año investigando específicamente sobre el lugar al que venía, lo que tenía que hacer, el clima, las cultura, la ciudad, la gente, etc., y no solo eso, había trazado mis planes de forma que me sentía segura de los pasos que debía dar.  Así que, si por preparación hubiera sido, yo hubiera dicho que tenía todo muy bien calculado.

 

El detalle es que en el camino las cosas han ido cambiado casi totalmente.  Y no voy a negar que a veces es realmente frustrante en el momento darte cuenta que algo no ha salido como esperas o que lo que habías planeado de “x” manera, simplemente no se puede desarrollar así y toca hacer las cosas de un modo que en tu vida te hubieras imaginado.   Si algo he aprendido en este último año, es que Dios es especialista en cambiarte los planes.    ¡OJO!  No estoy diciendo que te bote los sueños o que eche a la basura tus esfuerzos; estoy diciendo que Él a veces hace que en tu vida haya giros inesperados, que te obligan a tomar caminos inesperados.

 

La clave de todo esto está en poner tus planes en las manos de Dios antes de echarlos a andar. Somos humanos, podemos hacernos ideas de lo que deseamos o esperamos de aquí a cierto tiempo. En lo que al futuro respecta, solo podemos visualizarlo y tratar de prepararnos para ello, pero nunca tenemos la completa certeza de lo que se viene, no podemos predecir el futuro; podemos desear, imaginar y trabajar por lo que deseamos que suceda, pero no podemos asegurar al 100% lo que acontecerá.  Nuestra visión humana es corta, limitada y eso mismo nos pone en limitación con respecto a lo que va a pasar, porque no tenemos control, ni conocimiento del futuro.  ¡Pero Dios sí! Él puede ver mucho más allá de lo que nosotros podemos y por eso es que a veces nos mueve un poco las cosas, nos cambia la dirección y nos empuja hacia otro lado, porque Él que puede anticiparse a todo lo que viene, es capaz de dirigir nuestros pasos para que estos nos lleven al objetivo que deseamos.

 

A lo largo de este tiempo he visto cómo me ha tocado por ejemplo, hacer maletas antes de lo planeado, dirigirme a lugares que no esperaba, hacer mis trámites de la forma que no pensé, he visto puertas cerrarse y otras abrirse, han venido “oportunidades” disfrazadas de algo bueno y me ha tocado dejarlas ir,  para después darme cuenta que fue mejor así y han venido otras que inicialmente no parecían ser la mejor opción, pero que de alguna forma Dios me impulsó a tomar y han venido a ser mucho mejor de lo que pensaba.  Dios no se equivoca, Él siempre tiene el control.

 

Uno de mis versículos favoritos dice literalmente: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien…” (Romanos 8:28).   Es de mis favoritos porque es una garantía para tu vida.  Si tú amas a Dios, todas las cosas van a ayudarte para bien; y mira que dice “todas”, las que entiendes y las que no, las que parecen buenas y las que no… TODAS.    Las cosas que salen como las planeaste y las cosas que aparentemente han sido un fracaso… TODAS.   Amar a Dios te permite tener la certeza que, aunque las dificultades sigan presentes, aún esas dificultades serán una bendición para tu vida.

 

Habrá muchas cosas en la vida que no salgan como las has planeado, que tomen caminos insospechados y que te lleven a dar pasos que jamás en tu vida te hubieras planteado de esa manera; pero no debes temer.  Ama a Dios con todo tu corazón, pon tu vida y tus planes en Sus manos y déjale guiar tus pasos.  Dios no se equivoca, nada se sale de Sus manos, Él siempre tiene el control.

 

¡No te preocupes! No dejes que las situaciones te frustren y te hagan pensar que todo está perdido.   Debes saber que el que Dios te cambie los planes no es sinónimo de pérdida, eso solo significa que Él está trabajando por tu futuro, que tiene tanto cuidado de ti que está guiándote a donde quieres llegar. Él mira mucho más allá de lo que tú o yo podemos, tu vida no podría ser guiada por alguien mejor.  Así que cuando Dios cambie tus planes, no tengas miedo, confía y da gracias, porque ese no es el fin de tus sueños, es Dios teniendo cuidado de ti; y sí, lo es aunque en el momento no tenga sentido.

 

¡Hasta la próxima!

Mony

 

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